El camino de la vida puede ser largo, con sus altas y bajas, podemos ver cada uno de esos días como algo nuevo, nuevas experiencias, tal vez no todo sea como queramos pero sabemos que nos esperan, que somos necesarios y queridos.El brillo que nos envuelve al expandir nuestro espíritu, la energía que surge de nuestra alma.
Todos tenemos dentro algo que tal vez dejamos en una parte de nuestro avance en la vida, es privilegio mantener el espíritu joven, siendo lo que queremos ser, sin ocultar lo que sentimos, tal vez en la sociedad que vivimos no podemos esperar que todos entiendan.
Podemos comprender el sistema pero no podemos dejarnos dominar por ella.
Hay que compartir lo que nos hace felices, darnos vida, si sucede algo que ponga triste, saber que podemos contárselo a alguien y que sea un avance a la solución.
Tal vez no todos piensen en lo bueno que puede ser la vida, en que se puede ser mejor cada día, pero bastara que quienes piensen en nosotros lo sepan, podemos ser en la distancia mejor uno en el otro.
En la soledad de aquellos pensamientos que a veces inundan al alma, resurjo de las limitaciones que impone el mundo materialista.
Marcho bajo la luz de mi propio entendimiento, razones propias de las circunstancias vividas, situaciones complejas.
Hay temores que queremos que sean ajenos a nosotros, pero que están disueltos en nuestra mente.
Así como veo el cielo, la tierra y el mar en la inmensidad, así veo mi destino, pero los esfuerzos me hacen avanzar.
Al estirar mi mano recojo de mis ideas los pensamientos que luego convierto en existencia.
Sigue pasando el tiempo y hay espacios que se van llenando de olvidos.
Hay personas que no puedo alejar de mi mente, se volvieron parte de mis pensamientos, pero no admito demostrar algún sentimiento.
Ahora busco lo que alguna vez tuve, y las cuestiones de la rutina me fueron quitando.
En algún punto de mi viaje se interrumpió el trayecto, aparecieron los obstáculos, los cuales hicieron pesado mi recorrido, soy el guerrero que a pesar de no haber sido derrotado se siente algo vencido, pero aunque la luz daña mis ojos y me siento débil, mi orgullo me mantiene de pie, el espíritu no muere, quiero todavía luchar por mi destino del cual debo ser amo.

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